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1 Ya iba a alejarse de allí lleno de tristeza, cuando vio dos jovencitas que le salían al encuentro, acompañadas de un anciano que llevaba los cabellos extendidos sobre los hombros.
2 – Hijo de los hombres – dijo al pastor – Soy el padre de la muchacha con quien quieres casarte. Estas son mis dos hijas, y si puedes decirme a cuál de ellas has elegido, consentiré en tu casamiento.
3 El pastor contempló a aquellas dos encantadoras muchachas y quedó perplejo.
4 Eran idénticas, como dos gotas de agua.
5 Si no acertaba a indicar cual de ellas era la que había visto sobre las aguas, ninguna de las dos sería su esposa.
6 Y quedó mirándolas con fijeza, profundamente sorprendido, mientras el viejo aguardaba su respuesta.
7 Ya estaba a punto de desesperarse, cuando una de las jóvenes sacó un diminuto pie por debajo del vestido.
8 El pastor comprendió el significado de aquella seña y, acercándose a la muchacha, le cogió de la mano, profundamente emocionado.
9 Dijo el anciano:
10 – Muy bien. Te confío la felicidad de mi hija.
11 – Aseguro a usted que la haré dichosa – dijo el pastor.
12 – Poco a poco, jovencito. Hemos de hablar de cosas prácticas. Mi hija tiene una dote.
13 – No quiero nada – replicó el pastor. – Mi madre tiene una casa, un huerto y mucho ganado. Como soy su único heredero, puedo asegurarle que su hija será rica.
14 – Pero yo no puedo casarla sin darle su dote – insistió el anciano.
15 – Es usted muy generoso, pero yo estoy dispuesto a casarme con ella, aun sin dote, porque la amo.
16 – No importa. Recuerda, sin embargo, que si le pegas por tres veces sin motivo, el matrimonio quedará anulado y mi hija volverá conmigo.
17 Dicho esto, se volvió a la muchacha y le preguntó qué quería como dote.
18 Ella pidió cinco caballos, diez vacas y tres bueyes.

19 Apenas hubo terminado de manifestar sus deseos, los animales aparecieron como por arte de magia, relinchando y mugiendo alegremente.

20 El viejo bendijo a los dos jóvenes y desapareció en el lago con su otra hija.



1 El pastor ofreció su brazo a la joven esposa y se dirigió a su casa, seguido de los animales.
2 La madre los acogió muy contenta y, pocos días más tarde, se celebró la boda (была отпразднована свадьба: «отпраздновалась»).
3 Los recién casados se habían establecido (разместились, устроились: establecerse; estable – стабильный, постоянный, прочный; establecer – устраивать, учреждать) en una casita cercana a la de la viuda y vivían contentos y tranquilos, en unión de tres niñas (вместе с тремя девочками) que completaban su felicidad (которые дополняли их счастье).
4 Un día recibieron la invitación (получили приглашение) de asistir a un bautizo (присутствовать на крещении, крестинах; bautizar – крестить), pero la joven esposa no se encontraba en disposición (была не в состоянии = не в настроении) de ponerse en camino (отправиться в путь).
5 – Iremos a caballo (поедем верхом) – propuso el marido (предложил муж: proponer).
6 – Prefiero quedarme en casa (предпочитаю остаться дома: preferir).
7 – No, querida (любимая, дорогая), no quiero dejarte sola. Ve a preparar tu caballo (иди подготовить твою лошадь), mientras yo preparo el mío.
8 Y se fue a la cuadra para ponerse la silla a su cabalgadura (на свою лошадь; una cabalgadura – животное для верховой езды).
9 Mas, cuando volvió y notó (заметил, увидел) que su mujer no se había movido (не двинулась /с места/: moverse), apoderóse de él tal rabia (овладел им такой гнев) que le dio un ligero golpe con la mano (что дал ей легкий удар рукой), exclamando:
10 – ¿Por qué no has hecho lo que te he dicho?

11 Por toda respuesta, ella rompió a llorar, gimiendo (стеная; gemir – стонать; жаловаться):

12 – ¡Ah, malo (плохой, нехороший), malo! ¡Me has pegado sin ningún motivo! ¡Acuérdate del trato hecho y no me pegues más, pues te quedarás sin mí!
13 – Lo he hecho en broma (в шутку) – respondió el marido, mesándose los cabellos (рвя на себе волосы) con desesperación.
14 Y se arrodilló ante su adorada esposa, prometiéndole (обещая ей: prometer) que no lo haría más.
15 Al cabo de algún tiempo, el incidente fue olvidado (происшествие было забыто).
16 Un día fueron invitados a una boda y asistieron, participando de la alegría de los convidados (участвуя в веселье приглашенных, гостей). Pero, en cierto momento (в определенный момент), sin ningún motivo, la esposa del pastor rompió de pronto en amargo llanto.
17 – ¿Por qué lloras? – le preguntó su esposo afectuosamente (сердечно), dándole un ligero golpe en la mejilla (по щеке). – ¿Estás enferma?
18 – ¡Ah! – gimió ella, retorciéndose las manos (ломая руки; torcer – крутить, скручивать; retorcer – перекручивать) y llorando aún más amargamente. – ¡Me has pegado por segunda vez, sin motivo alguno!
19 Preso de loca desesperación, el marido vio que había olvidado que, según la ley de las hadas (по закону фей), el golpe más leve equivalía a una paliza (самый легкий удар равняется удару палкой: equivaler).
20 También este segundo incidente quedó olvidado pronto, y los dos esposos continuaron gozando de su felicidad (продолжали наслаждаться своим счастьем), rodeados de sus tres hijas, que crecían sanas y robustas (которые росли здоровыми и крепкими: crecer).

21 De cuando en cuando (время от времени), la esposa recordaba al marido el pacto hecho antes de casarse; si le pegaba por tercera vez, su felicidad quedaría truncada para siempre (его счастье оборвется: «станет усеченным, отрубленным» навсегда; truncar – усекать; обрубать; un tronco – ствол /дерева/; дубина; туловище).

22 Mas, un mal día, el pastor olvidó su promesa (обещание).
23 Habían ido a unos funerales (на похороны), y, mientras los parientes y amigos del difunto (покойника) lloraban su muerte, la mujer del pastor prorrumpió de pronto en una carcajada.
24 Sorprendido, su marido le dio un golpe en el brazo, diciéndole:
25 – ¿Estás loca? ¿Qué haces?
26 – Río porque los muertos están más contentos que los vivos, porque están libres de toda angustia y dolor.
27 Y, dirigiendo una triste mirada a su marido, añadió:
– Ahora nuestro matrimonio se ha roto (наш брак разорвался, разломался: romperse). Me has pegado por tercera vez y tenemos que separarnos para siempre.
28 Sin escuchar las súplicas del pastor (не слушая мольбы пастуха), la mujer volvió a la casita donde habían vivido felices tantos años.
29 Y dijo a los animales:
30 – ¡Volved a la corte de vuestro rey!
31 Los animales abandonaron la cuadra y, con la esposa del pastor, se dirigieron al lago, en cuyas aguas desaparecieron inmediatamente.
32 Después de haberlos seguido en vano, el desgraciado pastor volvió a su casita, y, pocos días después, murió de tristeza.
33 Las tres hijas continuaron durante muchos años yendo (продолжали ходить в течении многих лет: ir) a la orilla del lago, con la esperanza de volver a ver a su mamá, pero la hermosa dama de cabellos de oro y ojos color de cielo no apareció nunca más en las aguas.
34 Quizá (быть может, пожалуй), en las claras noches de luna, un débil y triste lamento (слабая и грустная жалоба) se eleva de las tranquilas aguas (поднимается от спокойных вод), como el llanto de una madre que invoca (зовет, призывает) en vano a sus queridas hijas, perdidos para siempre jamás.
1 El pastor ofreció su brazo a la joven esposa y se dirigió a su casa, seguido de los animales.
2 La madre los acogió muy contenta y, pocos días más tarde, se celebró la boda.

3 Los recién casados se habían establecido en una casita cercana a la de la viuda y vivían contentos y tranquilos, en unión de tres niñas que completaban su felicidad.

4 Un día recibieron la invitación de asistir a un bautizo, pero la joven esposa no se encontraba en disposición de ponerse en camino.
5 – Iremos a caballo – propuso el marido.
6 – Prefiero quedarme en casa.
7 – No, querida, no quiero dejarte sola. Ve a preparar tu caballo, mientras yo preparo el mío.
8 Y se fue a la cuadra para ponerse la silla a su cabalgadura.
9 Mas, cuando volvió y notó que su mujer no se había movido, apoderóse de él tal rabia que le dio un ligero golpe con la mano, exclamando:
10 – ¿Por qué no has hecho lo que te he dicho?
11 Por toda respuesta, ella rompió a llorar, gimiendo:
12 – ¡Ah, malo, malo! ¡Me has pegado sin ningún motivo! ¡Acuérdate del trato hecho y no me pegues más, pues te quedarás sin mí!
13 – Lo he hecho en broma – respondió el marido, mesándose los cabellos con desesperación.
14 Y se arrodilló ante su adorada esposa, prometiéndole que no lo haría más.
15 Al cabo de algún tiempo, el incidente fue olvidado.
16 Un día fueron invitados a una boda y asistieron, participando de la alegría de los convidados. Pero, en cierto momento, sin ningún motivo, la esposa del pastor rompió de pronto en amargo llanto.
17 – ¿Por qué lloras? – le preguntó su esposo afectuosamente, dándole un ligero golpe en la mejilla. – ¿Estás enferma?
18 – ¡Ah! – gimió ella, retorciéndose las manos y llorando aún más amargamente. – ¡Me has pegado por segunda vez, sin motivo alguno!
19 Preso de loca desesperación, el marido vio que había olvidado que, según la ley de las hadas, el golpe más leve equivalía a una paliza.
20 También este segundo incidente quedó olvidado pronto, y los dos esposos continuaron gozando de su felicidad, rodeados de sus tres hijas, que crecían sanas y robustas.
21 De cuando en cuando, la esposa recordaba al marido el pacto hecho antes de casarse; si le pegaba por tercera vez, su felicidad quedaría truncada para siempre.

Mas, un mal día, el pastor olvidó su promesa.

22 Habían ido a unos funerales, y, mientras los parientes y amigos del difunto lloraban su muerte, la mujer del pastor prorrumpió de pronto en una carcajada.
23 Sorprendido, su marido le dio un golpe en el brazo, diciéndole:
24 – ¿Estás loca? ¿Qué haces?
25 – Río porque los muertos están más contentos que los vivos, porque están libres de toda angustia y dolor.
26 Y, dirigiendo una triste mirada a su marido, añadió:
27 – Ahora nuestro matrimonio se ha roto. Me has pegado por tercera vez y tenemos que separarnos para siempre.
28 Sin escuchar las súplicas del pastor, la mujer volvió a la casita donde habían vivido felices tantos años.
29 Y dijo a los animales:
30 – ¡Volved a la corte de vuestro rey!
31 Los animales abandonaron la cuadra y, con la esposa del pastor, se dirigieron al lago, en cuyas aguas desaparecieron inmediatamente.
32 Después de haberlos seguido en vano, el desgraciado pastor volvió a su casita, y, pocos días después, murió de tristeza.
33 Las tres hijas continuaron durante muchos años yendo a la orilla del lago, con la esperanza de volver a ver a su mamá, pero la hermosa dama de cabellos de oro y ojos color de cielo no apareció nunca más en las aguas.
34 Quizá, en las claras, noches de luna, un débil y triste lamento se eleva de las tranquilas aguas, como el llanto de una madre que invoca en vano a sus queridas hijas, perdidos para siempre jamás.



La infantita que fue convertida en almendrо

(Принцесса, которая была превращена в миндальное дерево)

1 Éranse un rey y una reina que, después de solicitarlo (просили этого) mucho al cielo, tuvieron una hija, a la que decidieron poner de nombre Margalida. Al bautizo fueron invitadas todas las hadas del país, menos una, llamada Isaura, de la que no tenían la menor noticia (о которой ничего не знали: «не имели ни малейшего сведения»).

2 Todas las hadas invitadas colmaron (щедро одарили; colmar – наполнять до краев; щедро одаривать; un colmo – прибавка; верх, предел; a colmo – в избытке) a la infantita de preciosos dones (ценными дарами): una le deseó belleza, otra salud (здоровья), otra bondad (доброты), otra sabiduría (мудрости), otra alegría.

3 Pero Isaura, furiosa por no haber sido invitada al bautizo, entró en la alcoba de la princesita y pronunció un voto funesto (произнесла пагубное, роковое заклинание):
4 Dijo con voz ronca (хриплым голосом):
5 – Cuando llegues a la edad (когда достигнешь возраста) de casarte (чтобы выйти замуж), Margalida, te convertirás en almendro (превратишься в миндальное дерево).
6 El hada madrina (крестная мать), la bondadosa Mafalda, se acercó a la cuna (приблизилась к колыбели) en que dormía inocentemente (невинно; inocente – невинный) su ahijada la infantita. Y como no podía destruir por completo el maleficio (не могла полностью разрушить проклятие) de la despechada (обиженной; despechar – приводить в отчаянье; вызывать досаду, досаждать; un pecho – грудь) Isaura, quiso (захотела: querer) neutralizarlo con un voto supremo (высшим = более сильным заклинанием) y dijo:
7 – Sí, te convertirás en árbol al llegar a la edad de casarte, ahijada mía, pero recuperarás la forma en cuanto encuentres novio (когда найдешь, встретишь жениха)...
8 Pasaron quince (15) años.
9 La infantita salió una tarde a cazar mariposas (ловить бабочек; cazar – охотиться) al jardín y... no volvió a palacio.
10 Se había convertido en almendro.

1 Éranse un rey y una reina que, después de solicitarlo mucho al cielo, tuvieron una hija, a la que decidieron poner de nombre Margalida. Al bautizo fueron invitadas todas las hadas del país, menos una, llamada Isaura, de la que no tenían la menor noticia.
2 Todas las hadas invitadas colmaron a la infantita de preciosos dones: una le deseó belleza, otra salud, otra bondad, otra sabiduría, otra alegría.
3 Pero Isaura, furiosa por no haber sido invitada al bautizo, entró en la alcoba de la princesita y pronunció un voto funesto:
4 Dijo con voz ronca:

5 – Cuando llegues a la edad de casarte, Margalida, te convertirás en almendro.

6 El hada madrina, la bondadosa Mafalda, se acercó a la cuna en que dormía inocentemente su ahijada la infantita. Y como no podía destruir por completo el maleficio de la despechada Isaura, quiso neutralizarlo con un voto supremo y dijo:
7 – Sí, te convertirás en árbol al llegar a la edad de casarte, ahijada mía, pero recuperarás la forma en cuanto encuentres novio...
8 Pasaron quince años.
9 La infantita salió una tarde a cazar mariposas al jardín y... no volvió a palacio.
10 Se había convertido en almendro.



1 Sus padres, aunque consternados (хотя и /были/ расстроены, горевали; consternarприводить в смущение, замешательство; приводить в уныние) no se desesperaron (не отчаивались). Habíase cumplido el vaticinio (исполнилось пророчество; un vate – пророк, предсказатель) de Isaura, el hada mala. También se realizaría el de Mafalda, el hada buena.
2 Una mañana de primavera (весенним утром; una primavera – весна) pasaba un pastor por debajo de un almendro en flor y oyó decir al árbol:
3 – Pastorcito (пастушок), pastorcito... Soy la princesa Margalida... ¿Quieres ser mi esposo?
4 Alzó el pastorcillo la vista (поднял взор) y vio surgir (увидел, как показалась, внезапно возникла), entre las rosadas flores del almendro, la rubia cabecita de la infantita (светловолосая головка принцессы). Asustado, echó a correr (испугавшись: «испуганный», бросился бежать; asustar – пугать; asustarse – пугаться).
5 A mediodía (в полдень) pasó por el mismo lugar un escudero (оруженосец, щитоносец; un escudo – щит) y oyó que el almendro le decía:
6 – Escudero, escudero... Soy la princesa Margalida... ¿Quieres ser mi esposo?
7 Levantó la cabeza el escudero y vio el hermoso rostro y las doradas trenzas (косы) de la infantita.

8 – Sí, quiero, mi princesa; pero antes he de obtener la venia de mis padres (но сначала мне нужно получить позволение, согласие моих родителей).

9 Por la tarde pasó un caballero (кавалер, рыцарь, дворянин: «всадник»; un caballo – конь) bajo el almendro en flor.
10 El almendro le dijo:
11 – Caballero, caballero... Soy la princesa Margalida... ¿Quieres ser mi esposo?
12 Alzó la mirada el caballero y, descubriendo (обнаружив; descubrir – открывать, обнаруживать) la cabecita de la infantita entre las rosadas flores del árbol, respondió:
13 – Sí, quiero; pero antes he de verte en forma humana... No permito a nadie que me engañe (не позволю никому, чтобы меня обманывал: engañar)...
14 Y se alejó lentamente (и медленно удалился), volviendo de vez en cuando (время от времени) la cabeza.
15 Por la noche pasó por debajo del almendro un príncipe azul (голубой принц) y oyó decir al árbol:
16 – Príncipe, príncipe... Soy la princesa Margalida... ¿Quieres ser mi esposo?
17 Levantó el príncipe los ojos hacia el árbol y, no bien hubo descubierto la cabecita angelical de la infantita, cayó de rodillas y exclamó:
18 – Sí, quiero.
19 La infantita salió entonces del tronco del árbol (из ствола дерева), vestida con una túnica blanca cubierta de estrellas y la cabeza coronada de flores de almendro.
20 Cuando se dirigía a palacio, acompañada de su novio, el príncipe azul, encontró en su camino al pastorcito, al escudero y al caballero.
21 Los tres volvían a buscarla.
22 Al pastorcito le dijo, sonriendo:
23 – Ya es tarde, mi buen pastorcito.
24 Al escudero, muy seria:
25 – No has llegado a tiempo; vuélvete (не пришел вовремя, вернись /назад/).
26 Y al caballero no le dijo nada, sino que volvió la cabeza al otro lado, como si hubiese visto un basilisco (как будто увидела василиска).
1 Sus padres, aunque consternados no se desesperaron. Habíase cumplido el vaticinio de Isaura, el hada mala. También se realizaría el de Mafalda, el hada buena.

2 Una mañana de primavera pasaba un pastor por debajo de un almendro en flor y oyó decir al árbol:

3 – Pastorcito, pastorcito... Soy la princesa Margalida... ¿Quieres ser mi esposo?
4 Alzó el pastorcillo la vista y vio surgir, entre las rosadas flores del almendro, la rubia cabecita de la infantita. Asustado, echó a correr.
5 A mediodía pasó por el mismo lugar un escudero y oyó que el almendro le decía:
6 – Escudero, escudero... Soy la princesa Margalida... ¿Quieres ser mi esposo?
7 Levantó la cabeza el escudero y vio el hermoso rostro y las doradas trenzas de la infantita.
8 – Sí, quiero, mi princesa; pero antes he de obtener la venia de mis padres.
9 Por la tarde pasó un caballero bajo el almendro en flor.
10 El almendro le dijo:
11 – Caballero, caballero... Soy la princesa Margalida... ¿Quieres ser mi esposo?
12 Alzó la mirada el caballero y, descubriendo la cabecita de la infantita entre las rosadas flores del árbol, respondió:
13 – Sí, quiero; pero antes he de verte en forma humana... No permito a nadie que me engañe...
14 Y se alejó lentamente, volviendo de vez en cuando la cabeza.
15 Por la noche pasó por debajo del almendro un príncipe azul y oyó decir al árbol:
16 – Príncipe, príncipe... Soy la princesa Margalida... ¿Quieres ser mi esposo?
17 Levantó el príncipe los ojos hacia el árbol y, no bien hubo descubierto la cabecita angelical de la infantita, cayó de rodillas y exclamó:
18 – Sí, quiero.
19 La infantita salió entonces del tronco del árbol, vestida con una túnica blanca cubierta de estrellas y la cabeza coronada de flores de almendro.
20 Cuando se dirigía a palacio, acompañada de su novio, el príncipe azul, encontró en su camino al pastorcito, al escudero y al caballero.
21 Los tres volvían a buscarla.
22 Al pastorcito le dijo, sonriendo:
23 – Ya es tarde, mi buen pastorcito.
24 Al escudero, muy seria:
25 – No has llegado a tiempo; vuélvete.

26 Y al caballero no le dijo nada, sino que volvió la cabeza al otro lado, como si hubiese visto un basilisco.




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